El hidrógeno verde se perfila como el vector energético clave para la transición de planificación a ejecución en la descarbonización global. Con proyecciones de mercado que superan los 380.1 mil millones de dólares para 2035, 2026 se anuncia como un año de despegue real. Este artículo explora inversores, proyectos y alianzas estratégicas que definirán el futuro de esta fuente limpia de energía.
Las estimaciones indican que el mercado global de hidrógeno alcanzará los USD 226.1 mil millones en 2026, tras crecer desde 214.7 mil millones en 2025. El segmento de hidrógeno verde superará USD 103 mil millones para 2035, impulsado por la reducción de costos en electrolizadores y objetivos climáticos ambiciosos. El comercio internacional de hidrógeno licuado y la construcción de infraestructuras será fundamental en esta fase.
La producción baja en carbono podría llegar a 65.3 millones de toneladas anuales en 2030 en un escenario alto, con el hidrógeno verde dominando con un 88.6% de cuota. Este cambio contrasta con el 76.3% de participación del hidrógeno azul en 2024 y subraya el giro hacia procesos más limpios y sustentables.
España se consolida como líder en Europa gracias a proyectos emblemáticos y una sólida hoja de ruta. La planta de Castellón, con inversión inicial superior a 70M€ y 15M€ de fondos NextGenerationEU, entrará en operación a finales de 2026. Su objetivo es reducir la dependencia de gas natural en el sector cerámico y estabilizar costes energéticos con renovables locales.
Latinoamérica se presenta como el socio natural de Europa para el suministro de hidrógeno verde, gracias a su abundante generación de energía solar y eólica. Existen más de 140 proyectos en fases de previabilidad y viabilidad, muchos orientados a reemplazar el hidrógeno fósil en refinerías y transporte de larga distancia.
La adopción masiva de hidrógeno verde ofrece múltiples ventajas: estabilidad de precios frente a la volatilidad del gas natural, acceso a fondos de inversión europeos y la creación de empleo en servicios auxiliares, logística y mantenimiento. En sectores industriales como cerámica, acero y refinerías, el reemplazo del hidrógeno gris es clave para cumplir con las metas de descarbonización.
Además, los puertos se transforman en nodos de bunkering para transporte marítimo, reduciendo emisiones y generando economías de escala. La electrólisis del agua con energías renovables permite cerrar el ciclo de carbono, mejorando la huella ambiental y fomentando la transición justa.
A pesar de las oportunidades, existen retos tecnológicos, regulatorios y competitivos que deben abordarse para garantizar el éxito del mercado global de hidrógeno.
La colaboración entre gobiernos, industrias y entidades financieras será vital para mitigar estos riesgos. Iniciativas como la plataforma H2 LAC, impulsada por UE, Banco Mundial y CEPAL, buscan alinear inversiones y normas desde 2030, fortaleciendo la cadena global.
En este escenario, los inversores que apuesten de manera anticipada a proyectos maduros en España y Latinoamérica podrán aprovechar ventajas competitivas sostenibles y contribuir decisivamente a un futuro bajo en carbono, impulsando la economía verde del siglo XXI.
Referencias